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Historia de una aventura. 31-08-2004


Publicado por Josep María Clopés en el foro AVIADOR el 31-08-2004:

Estimados Amigos,

El presente relato lo he escrito a petición de mis compañeros de vuelo. Aviso de antemano que el relato es largo, tanto, como da de si, y con la intención de revivirlo y compartirlo en toda su intensidad con todos vosotros, para aquellos que tengáis la paciencia de leerlo. Espero que lo consiga.

Es domingo 29 de Agosto. Ha amanecido según las previsiones: nublado. Son algo más de las 9:00 de la mañana cuando llego al campo de vuelo de Igualada. La manga está caída. Parece que se podrá volar sin problemas. En la puerta del hangar de AIRBET hay animación. El punto de atracción es la flamante réplica a 75% en versión ULM de un Mustang P-51, hecho todo de madera y tela que se ha comprado Xavier Llobet (Xavi). Mientras Xavier lo pone apunto para hacer su primer vuelo inaugural, yo me dedico a saludar a mis amigos y compañeros de vuelo, Eduard Perelló (MiniMax Amarillo), Josep Aroca (Challenger) y Vicens Aracil (Coyote); con todos ellos y Xavi viviría un intenso día que probablemente ninguno de nosotros olvidará, pero, aún no lo sabemos. También está Juli que vuela con autogiro. Josep Aroca me saluda y me señala el P-51, lo primero que le digo es:

-Lo ha comprado para tocarme los "cordones"(la palabra exacta la dejo a vuestra imaginación)sabe que me gusta y lo a hecho a propósito...

Mientras rompemos todos a carcajadas. Con Eduard Perelló vamos a buscar gasolina para repostar y nuestra idea inicial es ir a dar una vuelta, no muy lejos; principalmente por dos razones: primero que debemos ir a comer a casa y segundo el cielo no está para excursiones largas. Ya de vuelta veo a Ángel Ibáñez y Marlies preparando su avión.

El vuelo inaugural del P-51 deja a todos los que estábamos en el campo, boca-abiertos. Mientras Eduard y yo sacamos los aviones, repostamos y realizamos el pre-vuelo. Aunque con toda la actividad y novedad del Mustang hemos perdido mucho tiempo. Nos movemos lentamente y poco a poco el tiempo varia y la manga empieza a moverse muy suavemente con viento del Sur. Las nubes están bajas,cerca de la cima de las montañas. En el norte, más allá de la Sierra de Rubio, el cielo está oscuro. Yo me empiezo a ponerme nervioso con tanta lentitud y espera. Vicens dice de venir también y su Coyote está preparado en el punto de espera de la 17. Josep Aroca viene también de excursión aunque se montará con Vicens ya que su avión está en reparación. Cuando parece que estamos todos listos, Vicens nos dice que Xavi viene también y hay que esperar a que meta el avión (el Mustang) en el hangar. Yo ya estoy al borde de la desesperación, estoy perdiendo la mañana, el tiempo empeora y además tengo que volver rápido, porque si no, me ganaré una bronca de campeonato en casa. Hago un intento y les digo que yo no tengo tiempo, que tengo que volver rápido, que si quieren, mejor que se vayan ellos...sin embargo todos están en la misma situación que yo. Me armo de paciencia y espero mientras cerramos los hangares. Ha estas horas todavía no sabemos a donde ir; finalmente escogemos Moià. Queda la cuestión de Juli, no quiere venir porque lleva pocas horas con su autogiro:

-¡Chicos! no se...no llevo GPS, tengo pocas horas, ni siquiera llevo brújula ¿Y si me pierdo y no se volver?
Al final, decidimos que nos siga durante un rato, y cuando él lo crea conveniente, que se dé la vuelta para regresar al campo.

¡Por fin! Ya estamos todos preparados, son las 11:00 aproximadamente. Despegamos por la 17, sale primero E.Perelló con su MinMax amarillo, después Vicencs en su Coyote y detrás yo con mi MinMax. Detrás se prepara Xavi y Josep Aroca con el P-92 y Juli con su autogiro. Yo sigo a Vicens, realizamos un viento en cola 17 y nos dirigimos rumbo Norte este para subir los altiplanos de Puig d'Aguliera y poner ruta a Moià. Xavi y Juli se retrasan pero al final despegan. El techo está bajo, tal vez, unos 3.500 pies; cambiamos frecuencia a ULM; Vicens se abre al Norte por la Sierra de Rubio muy oscurecida hasta que lo pierdo de vista, sin embargo mantengo contacto con él por la frecuencia. Mientras E.Perelló, adelantado por ser el primero en salir, le he perdido completamente pero se mantiene en la frecuencia, también. Sigo ganando altura y entro en los altiplanos de Puig d'Aguliera, estoy a 2.700 pies y no me atrevo a subir más, tengo las nubes encima y algunas me pasan por el lado del ala derecha. Mantengo contacto visual con el suelo pero delante la visibilidad es de pena. Apenas veo el final de los altiplanos y Manresa no se divisa, escondida en la neblina. A Vicens lo he perdido, Eduard no le veo, ¡aquí no se ve una mierda! y además el tiempo se puede cerrar detrás de nosotros, esto tiene mala pinta. Llegado este momento llamo a todos y les digo:

-¡Chicos! esto está muy mal, creo que deberíamos volver, ¿qué queréis hacer? Hay un silencio en la radio... -¡Xavi!, ¿Cómo lo ves? ¿Proseguimos a Moià? Pregunto, apelando a la experiencia de mi instructor. -¡Afirmativo! Responde Xavier. (¿Quería Xavier que saliéramos del huevo?)

Estoy seguro de que jamás yo hubiera tomado esta decisión solo, en mi caso me hubiera vuelto y me hubiese quedado por la zona. Pero al final, arrastrado por el momento, me apunté para correr nuestra suerte juntos.
¡Proseguimos! En este momento la moneda está echada, aún no lo sabemos pero con esta decisión nos bautizaríamos de lleno en la AVENTURA que nos esperaba, para luego escribir su historia.

Proseguimos, Vicens dice que hay visibilidad y le noto animado por la frecuencia, pero yo sigo pensando que no se ve una mierda, mantengo los 2.700 pies y vuelo a 5.100 rpm y voy cargado con 28 litros, más que suficiente para ir y volver, mientras pienso, que espero, no se nos cierre el tiempo por detrás.

Paso Castellfollit del Boix y dejo a la izquierda el pico de Cogulló de Cal Torre para saltar a la plana del Bages, poco a poco, como un fantasma va apareciendo la ciudad de Manresa, incluso ahora no recuerdo claramente su imagen. Hacia el Norte la visibilidad es algo mejor y aparece el P-92 de Xavi y Josep por mis 9:00h:

-Josep M. ¿has visto por donde estás pasando? no hay campos alternativos, me dice Xavi. -¡Pero que dices! si que hay campos, siempre hemos pasado por aquí, le respondo. -Yo nunca he pasado por donde pasas, insiste Xavi. -¡Pero si estoy pasando justo por encima del campo de paracaidistas!, un campo de vuelo que me parece es privado y que se divisa perfectamente en ruta hacia al campo del Bages. En fin, al final le digo: -Vale, ya vengo, me ajustaré detrás de vosotros. Mientras alabeo a la izquierda y giro 60 grados para colocarme a sus 17:00h detrás del P-92.

Vicens no está a la vista y Eduard tampoco, aunque siguen en contacto por frecuencia. Seguimos avanzando, pasamos por la vertical del Campo del Bages y nos dirigimos hacia Moià. Ahora viene el tramo más complicado. Pasamos Artés y subimos pegados por la carretera de Calders que lleva a Moià. En toda esta zona los campos alternativos son escasos y la parte más segura es mantenerse cerca de la carretera donde hay algunos campos que podrían ser una alternativa en caso de emergencia.

El día es muy variable, hay humedad y el techo está bajo, la visibilidad no es buena y las nubes son grises, oscuras y amenazantes. El Campo de Moià está metido en un "agujero" rodeado de montañas. La pista es muy larga de hierba, orientada Norte-sur, e inclinada hacia el sur con un hundimiento en su zona central para volver a subir al final de la pista, la configuración es 19-01. Al Norte-oeste del campo está la ciudad de Moià, y esta cerrada por montaña, de hecho la apertura natural del campo es dirección sur. Así que, normalmente, el viento es de componente sur y los circuitos se suelen hacer izquierda 19. En la cabecera 19 de la pista está el restaurante y los hangares.

Entro por encima del campo de golf por el Oeste a 3.000 pies, hay que cortar motor y dejarse caer fuerte hacia el campo, por lo general hay turbulencias y rotores en el descenso. Vicens y Eduard han aterrizado, Xavi y Josep están haciendo el viento en cola. Pregunto a Xavi como está la manga:

-¡Está colgada del palo! Me responde el muy cabr...
Me incorporo viento en cola a derecha 19. La manga señala viento en el suelo con componente Sur-oeste.
-¡Mierda! ¡Esta cruzada, voy a tener que pelear! ¡Joder!

Hago base y empiezo final, el avión se a proa al viento y empiezo la senda de descenso en diagonal, voy algo alto, guiñada y meto el ala derecha contra el viento, resbale sostenido mientras corto más motor, paso por encima del restaurante, corto más motor, mantengo el ala baja, estoy encima de la pista, pico para asegurar velocidad, el ala baja, alineo, estoy a punto y recojo suavemente, corto gases y las ruedas tocan el suelo, ruedo cuesta abajo por la hierba hasta que empieza la cuesta arriba, el avión se frena, giro y "back track" 19. Estamos en el campo de Moià. El cronómetro de mi avión marca 40 minutos desde la puesta en marcha del motor en Igualada.

El campo está animado, nos encontramos con Ernest Ribé, Eliseo, Arcadio, etc. Todos los aviones en línea, ¡bonita imagen!. Xavi me dice que le he desilusionado porque no le he respondido cuando me ha dicho que la manga estaba ¡colgada del palo! Ja, ja, ja:

-¡La próxima vez te diré que te la cuelgues en la punta del nabo para ver lo que marca! Le digo con aire de enfadado y moviendo la mano de derecha a izquierda delante de mi pantalón, a lo que todos, incluso yo, explotamos a carcajada limpia.

Después de saludar a todos nos disponemos a desayunar; són las 12:00 más o menos. Se nos junta Ernest y Eliseo charlamos todos animadamente. Juli se quedó en Igualada. Vicens me comenta que no estaba tan mal el tema, cuando comunique si queríamos seguir:

-Si claro pero ¿tú cuentas que tenemos que volver? ¿Y si el tiempo se cierra detrás nuestro? -Si claro tienes razón, me dice, a lo que yo añado. -¡Joder Vicens! ¡Estás suspendido tío!.

Mientras desayunamos oigo truenos en la lejanía. El cielo está amenazando. Después del desayuno empezamos a decir que tenemos que pensar en volver. Son cerca de la 1:00. Nos despedimos y tomamos posiciones en nuestros respectivos aviones. Mientras aterriza un SkayRanger, es Manel Vers con su novia, pero ni si quiera bajan del avión, vamos que no desmontan del "caballo del aire", nos saludan (ambos son encantadores) y nos comentan que se largan directos a casa para comer. Dan media vuelta enfilan la pista y se van como han llegado. Xavier se ofrece arrancarme el motor. Me preparo y de pronto por la radio Xavier dice que paremos que en Igualada está cayendo una tormenta del "copón", que Juli le ha llamado para comunicarlo. Tenemos que esperar. Juli nos volverá a llamar. La noticia nos cae como un jarro de agua fría. Todos llamamos a casa para comunicar que no llegaremos a tiempo para con nuestros respectivos compromisos familiares.

Esperamos, pero poco a poco el tiempo se va cerrando. La atmósfera se vuelve intranquila, las risas desaparecen de nuestras caras. Son cerca de las 2:00 al final Juli llama y nos dice que ha parado la tormenta, el cielo está cerrado, pero cree que por los Altiplanos de Aguilera se puede pasar, Montserrat está cubierto y no se divisa, la pista de hierba está inundada y no se puede utilizar, y en la pista de asfalto ha caído un rayo en la cabecera donde ha abierto tres boquetes en el asfalto, pero se puede aterrizar sin más problema. ¡Atónitos! Estamos todos.

-Bueno, chicos vamos dice Xavi...yo saldré primero y os diré como está el tema por la radio, añade.

Xavi y Josep despegan en el P-92, después Eduard con el MíniMax, sigue Vicens con el Coyote. Finalmente yo, alineo en la cabecera 19, meto gases y me lanzo cuesta abajo la cola levantada, control de guiñada y al aire manteniendo velocidad. Empiezo a ganar altura, paso por encima del golf y tomo rumo Oeste, 2.700 pies. Xavier nos comunica por la radio que nos abramos por el Sur de Manresa, evitemos el Norte. El techo está a 3.500 pies, las nubes son grises oscuras y amenazantes. Manresa no se ve, la visibilidad ha empeorado mucho. La ruta la sigo vía GPS, el instinto me dice donde debo ir pero no hay puntos de referencia en el horizonte. La única indicación es la de Xavi por la radio. No veo a Eduard. Y Vicens aparece delante, pero debajo de mí, va muy bajo, casi rozando las copas de los árboles. Han pasado 15 minutos de vuelo y hay fuerte viento de cara. Por los cascos oigo chasquidos, justo en el momento de ver un flash de luz por el lado derecho. Empieza a llover y mi cristal se llena de gotas de agua. Observo por mi ala derecha a lo lejos una imagen impresionante, un cilindro de agua de al menos 10 kilómetros de diámetro que cae a plomo con fuertes descargas de rayos cielo-tierra que te hiela la sangre, mientras los chasquidos en los auriculares te aseguran que lo que ves es cierto. El agua sigue salpicando el cristal. Xavier insiste que vayamos dirección Montserrat. ¡Joder! ¿Y donde narices está Montserrat? no la vemos, está completamente tapado. Xavier va muy adelantado, insiste que tenemos que pasar por el Sur de Montserrat, hay un pequeño paso, por el Norte es imposible, está cerrado. Cielo y tierra se confunden en el horizonte todo lleno de nubes espesas y amenazantes. ¡Coño! ¡No sé a donde vamos! Pienso. En este momento oigo por la radio a Vicens:

-¡Chicos!, me vuelvo, tengo problemas con la temperatura de mi motor, tengo que volver, ¡no puedo continuar! Mientras veo al Coyote de Vicens que gira 180 grados y se vuelve. -Vicens, ¿quieres que vuelva?, ¿necesitas ayuda? Dice Xavi. -¡No!, ¡seguid!, no os preocupes por mí, ya me espabilaré, dice Vicens, pero Xavier insiste; Vicens asegura que no es necesario.

Hay un espacio de silencio en la radio. Seguimos pero no nos vemos, cada uno sigue su suerte. Al final Xavi dice:

-¡Chicos!, ¡Dad media vuelta y volveros! esto está imposible. Yo intentaré seguir ya nos llamaremos. Para que Xavi diga esto es que el tema está muy jodido.

Xavi llama varias veces a Vicens pero este ha dejado de responder a la radio. Nosotros también lo intentamos, pero solo hay silencio en la radio. Eduard me llama:

-¿Josep M donde estás? -Estoy haciendo 180 grados me vuelvo a Moià, le digo. -¡Pues te sigo! Me asegura Eduard.

Eduard iba más adelantado así que ahora le tengo detrás. Entro las coordenadas de Moià para asegurarme el camino más corto vía GPS. La turbonada se ha acentuado y nos sigue por la izquierda como un auténtico demonio maligno, rugiendo con toda su furia; está a unos diez minutos de nosotros, nos persigue, si nos alcanza estaremos perdidos. Sigue lloviendo, pero ahora con mayor intensidad. ¡Dios mío que nos se nos pare el motor! Aquí no hay campos alternativos; nos hemos abierto demasiado al Sur. Tenemos viento de cola voy a 115 km./h. sobre el terreno, así que estimo unos 15 o 20 km. de viento en la cola. Estoy a 10 minutos del campo. Meto gases 5.600 rpm más velocidad mientras voy girando la cabeza a la izquierda para ver como se nos acerca la turbonada. Paso por el campo de golf y me lanzo hacia el campo de Moià ahora a la vista. Entro circuito izquierda 19, base y final, aterrizo en el campo. Llamo a Eduard y le notifico circuito clásico a la izquierda 19; viento suave del Sur oeste con la manga bastante alineada. Durante mi "back track" aparece Eduard haciendo viento en cola izquierda 19 y me dice:

-¡Josep Mª, acelera que vengo!. Más adelante Eduard me confesaría lo mal que lo había pasado; empapado, el frío le había calado hasta los huesos, sin visibilidad, temió por lo peor que podía pasar. Ha empezado a llover en Moià. Eduard aterriza sin novedad, aunque después me aseguró que llevaba el cristal completamente mojado y la visera del casco, lo cual le impedía ver la pista bien. Salgo del avión, mientras observo que el Coyote de Vicens está metido en el hangar de Arcadio. Cojo el avión por la cola y lo arrastro hasta las barracas de la zona de parking para meter el motor al menos a resguardo. Eduard ya ha llegado a la zona de parking de la cabecera. En este momento sale Eliseo y me dice si queremos meter los aviones en el hangar suyo, hay espacio para dos aviones más. Le damos las gracias. Mientras abrimos las puertas del hangar, explota el diluvio universal. Metemos los aviones completamente mojados dentro del hangar de Eliseo. Llamamos a Xavier. Ha podido aterrizar en Igualada y nos confirma lo mal que está el tema. Voy ha ver a Vicens que se sorprende de vernos. Vicens está arreglando su Coyote ha perdido el deflector de la salida de aire del motor, lo tenía provisional. El motor ha recibido una calentada de narices pero parece que no le ha sucedido nada. Llamamos a nuestras respectivas familias. Y finalmente tenemos un respiro. Acordamos comer en Moià y esperar unas dos horas, después, decidiremos que hacemos.

Eliseo se portó genial, nos dejó el hangar, trapos para secar los aviones, y se ofreció a acompañarnos para ir a comprar gasolina y repostar. También Ernest Ribé se ofreció. A Vicens le dejaron todo el material necesario para construir un nuevo deflector y todo lo que le hiciera falta. Había paella y la verdad es que fueron muy amables con nosotros y al menos nos sentimos en familia. Mi última conversación con Xavier fue antes de comer, me dijo que no nos preocupáramos que todo lo que necesitemos, ahora ellos se irían a comer y si fuera necesario nos vendrían a buscar en coche. Son las tres de la tarde y estamos todos comiendo, mientras tenemos un respiro. Vicens me dice por lo bajo que yo tenía razón, teníamos que habernos quedado en Igualada.

Durante el café, observo las evoluciones de Vicens que ha ido a probar el avión. No llueve de momento pero no veo que vaya a mejorar. Al final Vicens se aleja por el Oeste, tal vez aproveche y se vaya...desaparece de mi vista. Eduard se me acerca, y le digo que a lo mejor Vicens se ha ido. Al instante le diviso de vuelta por el horizonte, se mete en circuito y aterriza.

-¿Que tal? Pregunto. -El motor muy bien, todo perfecto, y el tema mal, esta muy tapado, pero creo que si nos abrimos un poco al Sur podríamos intentarlo.

Vamos a comprar gasolina. Después de repostar. Llamamos a Xavi que nos confirma que está el cielo tapado en Igualada, pero no llueve, Montserrat no está a la vista, pero por el Norte, en los altiplanos de Aguilera, está abierto, hay paso y encontraréis ascendencias.

Eliseo es de la opinión que esperemos, pero nuestro instinto nos dice que ahora o nunca. Por el Sur el horizonte se acerca amenazante. Por el norte está imposible, pero no tenemos que ir en esa dirección afortunadamente. Por el Oeste está oscuro; ¡hay que encontrar un paso! Mientras, suenan los truenos encima de nuestras cabezas.
Primero despega Eduard, para echar un vistazo, mientras nosotros esperamos con los motores en marcha. Eduard se dirige al Oeste, por encima del golf:

-Eduard, ¿como está? Pregunta Vicens -Mal, hay mucha niebla, responde mientras desaparece de nuestra vista. Hay un silencio. -Eduard, ¿Qué tal ahora? Silencio, no hay respuesta. Vicens me mira y me hace un gesto como preguntando, yo le respondo con el mismo gesto, ¡no sé! -Eduard, ¿Cómo está? ¿Nos oyes? Insiste Vicens. -¡Joder! Ahora no puedo ¡tengo faena! Responde Eduard, en tono dramático-cabreado.

Al instante Eduard reaparece de vuelta:
-¡Joder tíos! ¡Está imposible! me he metido en una nube ¡Lo he pasado fatal! ¡No hay nada que hacer! ¡Tenemos que quedarnos!

Nos miramos con Vicens y yo, sabemos que hay un paso, más al Sur, ¡Joder tiene que haberlo!

-Eduard, voy a despegar y veremos que pasa más al ¡Sur! ¡Espera no bajes! Dice Vicens, mientras mete gases y se lanza pista abajo a toda velocidad.

Yo comunico que mantengo posición. Vicens me responde que OK! Mientras se dirige por el paso del Sur oeste. Pasa un minuto agobiante, y al final:

-Eduard, ¡sígueme por aquí se puede pasar! Comunica Vicens.

Cuando oigo el comunicado de Vicens, meto gases y me lanzo cuesta abajo, despego inmediatamente.

-¡Josep M puedes despegar, veo Manresa!, comunica Vicens.
-Ya he despegado y sigo a Eduard, comunico.

Mientras, alcanzo los 2.700 pies, he perdido a Eduard y a Vicens no lo veo. A la izquierda, en el Sur oeste, hay niebla poco densa, pero visibilidad es muy baja, a la derecha las nubes están a mi altura, ¡demonios esto es peligroso!, si me equivoco puedo meterme en una nube y no contarlo; delante hay un pequeño agujero, entre las nubes y me cuelo por él, al instante, detrás de la nube, a la derecha, aparece el Coyote de Vicens haciendo un 360 para esperarnos y en frente a lo lejos se abre la visibilidad y aparece Manresa y la extensa Plana del Bages iluminada por la luz que se filtra a través de las nubes; ¡hemos pasado por EL PASO DE SHANGRI-LA!, ¡Adiós Moià!, ¡Adios Amigos! ¡Hasta la pronto!, ¡Rumbo a casa!, dirección a los Altiplanos de Puig d'Aguilera.

Montserrat está completamente desaparecido en una masa espesa de nubes que llegan hasta el mismo horizonte. Pero al fondo, al norte de Montserrat, en la zona de los altiplanos, se divisa un paso abierto y hacia él nos dirigimos. Volamos a 2.700 pies; delante, a mi izquierda, el Coyote de Vicens, a la derecha, un poco más retrasada, el MiniMax de Eduard. Nos acercamos al campo de vuelo del Bages cuando Eduard realiza un viraje de 90 grados a la derecha y se aleja de la formación.

-Eduard, ¿Qué estás haciendo? ¿A dónde vas? Le pregunto -Pues voy hacia los altiplanos de Puig d'Aguilera, responde; me quedo atónito, he intento comprender lo que me está diciendo, pues está abriéndose mucho antes de lo previsto, ni siquiera hemos llegado al Campo de vuelo del Bages. Y en ese preciso momento:

-Estoy en la vertical del campo de vuelo del Bages, comenta Vicens. -No es cierto, yo estoy en la vertical del campo del Bages, responde sorprendentemente Eduard. -Eduard estás confundido, te equivocas, estás en otro sitio, otro campo, soy yo quien está en la vertical del campo del Bages. -Pues yo también estoy, replica Eduard.

¡No me lo puedo creer!, con la que nos está cayendo y estos dos discutiendo quien está pasando por la vertical del campo de vuelo del Bages, ¡será posible!.

Ahora les tengo a los dos localizados, Eduard ha reaparecido, y la verdad estamos todos pasando por el campo del Bages, Vicens por la izquierda y Eduard por la derecha y yo por el mismo centro. En fin todavía no me creo que se pusieran a discutir por este tema.

Hemos pasado ya Manresa por el Norte oeste y enfilamos rumbo Oeste acercándonos a los altiplanos. La visibilidad ha mejorado y nuestro ánimo mejora. A Vicens le he perdido y no consigo verle, Eduard vuela delante de mí un poco más bajo, como corre el condenado, y eso que va con un motor más pequeño, un 377. Luego me confeso que iba a toda leche con 5700 rpm quería llegar cuanto antes. Le hago un comentario:

-Eduard, que bonito se ve tu avión desde mi posición. Eduard me responde algo que no recuerdo y al instante sale Vicens: -¡He! Dejaros de mariconadas ¡A por la faena!

Dejamos Puig del Coll a la izquierda y nos adentramos por el Pla de Cirera. Eduard vuela a mi derecha a 2.700 pies y se acerca directo por el lado de sotavento al Turo de las Tres Creus la montaña antes del Cogulló de Cal Torre que es la montaña mas alta de la sierra, esto le hace ponerse detrás de mí y Eduard desaparece de mi campo visual y no le vería más hasta el aterrizaje en Igualada. Vicens comunica que está pasando por la vertical de Castellfollit de no se donde, pero que no era Castellfollit del Boix, cosa que Eduard se exclama porque no sabemos donde narices está, y tampoco le tenemos localizado. El viento sopla fuerte y el GPS me indica que vamos a 66 km/h sobre el suelo, así que estimo unos 30 Km/h de viento de cara. Los rotores, turbulencias y bandazos se suceden mientras avanzamos por las planicies hasta que estas se terminan en una especie de acantilado, la Solella de Can Vila, para saltar a las planicies de Igualada. Vicens muy adelantado comunica viento en cola 17. Inicialmente comunico que me abriré por el norte, para descender, y rodear Igualada por el Oeste, para proseguir a incorporarme viento en cola 17. Eduard me responde con un recibido. Empiezo a cortar motor, pero me fijo que la temperatura de escape de un cilindro, en particular, se dispara; necesito enfriar la combustión así que meto motor y al instante la temperatura se corrige. Al segundo intento, sucede lo mismo y decido cambiar de idea:
-Eduard, he cambiado de idea, me cierro por el Este de Ódena y entraré viento en cola derecha 35, a mitad del viento en cola giraré y pasaré por la vertical del campo para incorporarme viento en cola derecha 17, Eduard me confirma el recibido.

En el viraje, el viento es fuerte y me cuesta maniobrar, pierdo 300 pies y me coloco a 700 pies sobre el terreno, viento en cola. Mantengo y realizo una base corta y enfilo final aproándome al viento que tiene componente Sur, pero la manga tortea y a veces se cruza. Bajo el ala izquierda y realizo una senda con resbale a la izquierda. Creo que le he dado demasiado, estoy ya sobre la pista pero me desplazo a la izquierda por el sobre mando, alineo, la manga insiste en la componente cruzada, recojo, pero mantengo la palanca al viento, el ala izquierda se inclina y la rueda izquierda toca primero, mientras el avión se balancea hacia la derecha y la rueda derecha ahora se posa, bajo la cola y dejo que el avión se salga de la pista en su trayectoria en diagonal y se meta en la de hierba, en pocos metros esta frenado, guiño a la derecha y empiezo el "back track" 17. Eduard aparece en el viento en cola 17, le doy instrucciones de la componente de viento y comunico pista libre. Aparco delante del hangar. Xavi y Josep Aroca se acercan sonrientes. Mientras Eduard realiza una toma de puro algodón.

¡Estamos todos en casa!. Llega Vicens con el coche, ha dejado el avión en el hangar. Nos abrazamos todos. Se acerca nuestros amigos pilotos Ramón Grau (S-12) y Patxi (autogiro), y mi amigo Josep Junyent (la Pulga de Cielo), nos dan la bienvenida y se interesan por lo ocurrido. Xavi comenta que ellos habían podido llegar porque habían puesto el avión a 180 km/h y se habían colado por un agujero al Sur de Montserrat, pegándose a la ladera tanto como habín podido; propio Josep Aroca me comntó que nunca se había pegado a una ladera como lo habían hecho; mientras veían como el tiempo se cerraba detrás suyo. Xavier comenta que hace poco había llegado Ángel Ibáñez y Marlies, que por lo visto también se habían quedado bloqueados en Manresa.

Yo comento:

-Hoy nos hemos ganado las Alas de Plata, pero tu Vicens te has ganado las de Oro.
Hemos llegado a las 18:00 de un vuelo se suponía rutinario de domingo por la mañana. Mi cronómetro marca 2 horas y 19 minutos de vuelo. Seguramente, los más intensos hasta ahora vividos por este grupito de aviadores. Cruzamos un par de palabras con Vicens y me comenta:

-Chico, en aviación casi todo es toma de decisiones.

De vuelta a casa decido pasar por la ruta de Montserrat-Manresa, tengo curiosidad, son las 20:00 el cielo está totalmente cerrado, negro y amenazante, un auténtico infierno para un aviador. Cuando llego a Manresa está diluviando y con fuerte aparato eléctrico. Toda la plana del Bages está cerrada. Nos fuimos de Moià en el momento justo, de no haberlo hecho, si en vez de salir, hubiéramos esperado, no hubiésemos podido salir de Moià.
Y hasta aquí este relato, amigos, que espero os haya aportado elementos interesantes y válidos.

Como nota final queremos agradecer al club de vuelo de Moià, su enorme generosidad y apoyo. Os lo agradecemos de todo corazón AMIGOS.

Saludos a todos.
Josep M Clopés