Presentación XXVI Vuelta/Volta Ibérica 2017


VUELTA A LA PENÍNSULA IBÉRICA EN AERONAVES LIGERAS

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PRESENTACIÓN

La Vuelta Ibérica en Aviación Ligera es, sin lugar a dudas, el evento más importante del año de este emergente sector de la aviación deportiva y más la presente edición que se corresponde con la Vuelta XXVI de su historia particular, realizándose de forma ininterrumpida durante todos estos años.

Organizada en sus inicios por aficionados dispersos que acordaban reunirse en una ruta distendida, casi improvisada, para salir de sus campos de vuelo habituales y conocer a otros aficionados de la península, fue ganando en participantes y complejidad de organización hasta que desde la edición de 2001 la recién constituida AEPUL (actualmente AEPAL Asociación Española de Pilotos de Aeronaves Ligeras, www.aepal.aero), en coordinación con su homóloga portuguesa, la APAU, organiza de forma oficial este evento con etapas que tienen su desarrollo en ambos países.

A grandes rasgos la Vuelta consiste en el trazado de una ruta para ser efectuada en una semana (habitualmente durante la 1ª semana de agosto) visitando campos de vuelo y aeródromos que sean adecuados para recibir a una media de 30 aviones. La cordialidad con la que es recibida la Vuelta Ibérica en estos campos de vuelo y aeródromos suele representar para los participantes la posibilidad de conocer tanto su entorno como su oferta turística y cultural.

Habitualmente se cuenta con la colaboración de las autoridades locales que, en un afán por dar a conocer su localidad a los visitantes (de las más variopintas procedencias ya que, además de españoles y portugueses, participan habitualmente un buen número de aeronaves procedentes de Francia, Alemania y otros países europeos) suelen colaborar en la organización de las actividades a realizar una vez terminada la “fase aeronáutica” de cada etapa.

 

CONTENIDO DE UNA ETAPA Y SU ORGANIZACIÓN

Cada etapa está planteada para hacer un vuelo de un máximo de 300-400 km. en el que se cambie sustancialmente de entorno. Este vuelo, dadas las fechas de la celebración del evento, suele realizarse durante las primeras horas de la mañana para aprovechar las horas de menor insolación y turbulencia y hacerlo así lo más cómodo y seguro posible.

De esta manera se obtienen unas ventanas de despegue en el campo de origen que van, aproximadamente, de las 8:00 a las 10:00 horas (hora local) y unas ventanas de aterrizaje en el destino que van de las 10:00 a las 14:00 horas.

La amplitud de estas ventanas suelen ser ajustadas a las necesidades operativas del aeródromo de destino, a fin de no suponer mayores molestias a los anfitriones en su labor cotidiana.

Una vez llegadas las aeronaves al destino se las emplaza en el lugar que se determine como estacionamiento, se amarran, revisan y repostan, no volviendo a efectuarse vuelos hasta el día siguiente. En aquellos casos en los que la instalación que nos acoge no cuente con servicio de combustible, la propia organización dispone lo necesario para abastecer a los participantes mediante el transporte de bidones de combustible a pie de plataforma por un vehículo de apoyo de la Organización.

Una vez recibidos todos los participantes se les suele desplazar primero a la zona de acampada u hoteles (según sus preferencias) y de allí a las actividades programadas para la jornada. Estas actividades tienen por objeto conocer mejor la zona de la etapa, realizando alguna visita cultural en la zona o desarrollando actividades relacionadas con la naturaleza, pudiendo ser algunas de éstas en la instalación aérea o sus proximidades. Después de las actividades de por la tarde no se vuelve a la instalación aérea hasta la mañana siguiente, excepto los participantes que realizan acampada en el propio aeródromo.

En el transcurso de cada jornada, normalmente tras la cena y después de ofrecer un pequeño obsequio a las autoridades colaboradoras en cada etapa, se realiza un completo briefing con los participantes en los que se facilita la documentación (cartas y frecuencias de radio, por ejemplo) y toda la información que se considere necesaria y de interés para la planificación del siguiente vuelo.

 

REPERCUSIÓN EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

El evento es de alto interés para los medios de comunicación, tanto locales como regionales, por la singularidad que representa esta actividad. Es una excelente oportunidad para que las autoridades o los propios promotores de los aeródromos privados reúnan a los medios de comunicación y así difundir de forma masiva tanto el evento en sí como el aspecto turístico y promotor de las autoridades.

 

Habitualmente las radios, televisiones y prensa escrita dan cuenta y difusión a la Vuelta Ibérica. La organización además trabaja anualmente para su repercusión en los medios de prensa especializada, foros y redes sociales de gran cobertura.